59. Isaías: La vocación (Is 6)
La vocación de Isaías es una de las escenas más impresionantes de la Biblia. Ocurre en el Templo de Jerusalén, en un momento de crisis nacional tras la muerte del rey Ozías. Isaías tiene una visión del Señor sentado en un trono excelso, rodeado de serafines que claman: "¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos!". Ante la presencia de la santidad pura de Dios, Isaías se siente pequeño e indigno: "¡Ay de mí, estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros!".
Sin embargo, Dios no lo rechaza por su fragilidad. Un serafín vuela hacia él con un carbón encendido tomado del altar y toca sus labios, purificándolo. Solo después de ser sanado por la gracia, Isaías escucha la voz de Dios que pregunta: "¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?". Sin dudarlo, el profeta responde con la frase que ha resonado durante siglos en la historia de la Iglesia: "Aquí estoy, envíame".
Para un joven que se prepara para la Confirmación, Isaías representa el paso de ser un espectador a ser un protagonista de la misión de Dios. La Confirmación es nuestro "carbón encendido"; el Espíritu Santo purifica nuestros miedos y debilidades para que podamos ser testigos en el mundo. Al igual que Isaías, no se nos pide que seamos perfectos antes de decir "sí", sino que estemos dispuestos a dejar que Dios actúe a través de nosotros. Su vocación nos enseña que el encuentro con Dios siempre termina en una misión hacia los demás.
Puntos clave según la Biblia
- La Santidad de Dios: El triple "Santo" (el Trisagio) subraya la trascendencia absoluta de Dios. Reconocer su grandeza es el primer paso para una fe auténtica.
- La conciencia de la propia debilidad: Isaías reconoce su impureza. La humildad es necesaria para que la gracia de Dios pueda transformarnos.
- La purificación por el fuego: El carbón encendido simboliza la acción de Dios que limpia el pecado y capacita al ser humano para hablar en su nombre.
- La libertad de la respuesta: Dios no obliga a Isaías; lanza una pregunta al aire. La vocación es siempre un diálogo entre la libertad de Dios y la libertad del hombre.
- La misión del profeta: Ser enviado significa llevar la palabra de Dios a situaciones concretas, a menudo difíciles, confiando solo en la fuerza de Aquel que envía.
Texto bíblico
Consulta el texto bíblico sobre la vocación de Isaías aquí: Conferencia Episcopal Española - Isaías
Actividades de Reflexión:
| 1. Comprensión del Texto: ¿Qué visión tiene Isaías en el Templo, qué exclaman los serafines y de qué manera es purificado el profeta para poder cumplir su misión? |
| 2. Superar el miedo: Isaías se sentía indigno ("labios impuros"). ¿Qué inseguridades o miedos sientes tú a veces que te impiden hablar de tu fe o ayudar a los demás? |
| 3. La Confirmación como envío: En el sacramento de la Confirmación, el obispo te unge. ¿Cómo se relaciona este gesto con el "envío" de Isaías y su respuesta "Aquí estoy"? |
| 4. El Dios tres veces Santo: La Iglesia utiliza el canto del "Santo" en cada Misa. ¿Qué importancia tiene para la doctrina católica reconocer la santidad de Dios antes de recibir la Eucaristía? |
| 5. Compromiso de Fe: Dios sigue preguntando hoy: "¿A quién enviaré?". En tu instituto, en tu casa o con tus amigos, ¿en qué situación concreta vas a decir esta semana "Aquí estoy, envíame"? |